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jueves, 8 de noviembre de 2012

Optimismo = acción


Ser optimista no es pensar ingenuamente que las cosas irán bien por si solas sin necesidad de hacer nada.

Ser optimista es una actitud que te lleva a la acción, a luchar con uñas y dientes por salir adelante de una situación que no te satisface, en un momento dado. Aquí reside el valor del optimismo, en que te lleva a actuar. O quién sabe, quizás sea al revés y sean las personas activas las que disfrutan de un mayor nivel de optimismo (el dilema del huevo y la gallina). En cualquier caso, lo contrario, el pesimismo, nos guía a la inacción, la queja y convencernos de que por mucho que hagamos, todo sequirá igual. Excusa perfecta que nos permite no reprocharnos nuestra actitud y falta de acción.

Merece la pena esforzarse por lo primero. Aunque a veces una sombra de pesimismo me nuble el día, pienso que al final siempre sale el sol.

domingo, 16 de septiembre de 2012

¿Qué harías si...?

 
¿Qué harías si hoy fuese tu último día?

Es una buena pregunta que hacernos cada mañana cuando nos miramos al espejo. Es directa y nos hace recordar algo que casi nunca tenemos presente.

Nunca sabemos que nos espera a la vuelta de la esquina y hemos de ser conscientes de esto y lo que es más importante, ser conscientes de nosotros mismos. Saber quiénes somos, qué queremos, no rendirnos, perseguir nuestros sueños y nuestras metas, sin aceptar un no por respuesta, dando lo mejor de nosotros mismos, sin olvidarnos de que los demás también esperan nuestra mejor versión. Sin enfados, sin malos rollos. Porque nadie nos garantiza que mañana estemos de nuevo aquí para pedir una disculpa, para volver a intentarlo, para hacer aquello que dejamos pendiente para otro momento.

Lo que para cada uno es importante (que no urgente) reclama nuestra atención.
¿Lo escuchas?

sábado, 26 de mayo de 2012

Jesús Ferré - ICONALAB

 
Jesús Ferré es ICONALAB, y en la mañana de hoy nos ha deleitado con una conferencia sobre las claves para construir tu marca personal. Ha sido una experiencia enriquecedora volver a comprobar cómo gente con ánimo y entusiasmo transmite de forma tan clara y entretenida sus ideas. 

Entre ellas:

El modo en que salir de nuestra zona de confort nos permite explorar nuevos espacios y acceder a ámbitos de nuestra creatividad que estaban por ahí dormidos, y que recuperamos cuando dedicamos un tiempo a pensar en cuáles son nuestras habilidades y capacidades y cómo sacarles el mejor provecho.

Este proceso nos lleva a reinventarnos, ser conocedores de nuestro verdadero potencial y dedicarle todo el esfuerzo necesario al proceso, con pleno convencimiento de lo que hacemos y que nos permite pasar a la ACCIÓN. La acción con mayúsculas. Porque es cuando realmente estamos convencidos de llevar adelante nuestra idea, cuando damos lo mejor de nosotros mismos para que el proyecto que queremos sacar adelante no quede sólo en el intento.

Y fruto del esfuerzo, la constancia, el trabajo duro, el ánimo, los errores (que los hay y nos enseñan), los momentos duros y la determinación, obtenemos aquello por lo que luchamos.

Por eso, a los que como Jesús Ferré, no se rinden y no desfallecen ante el desaliento, a los que luchan por sacar adelante un proyecto, una ilusión, a todos ellos, mis ánimos y mi apoyo.

Gracias Jesús por ser todo un ejemplo de esto.

Como dice la cita de una de las últimas diapositivas de tu charla, gracias por "hacer de los obstáculos escaleras para aquello que quieres conseguir".

miércoles, 16 de mayo de 2012

Re-programarnos


Ahondo un poco más en la idea del optimismo. Creo que fue Serrat el que dijo hace un tiempo que lo importante no es lo que nos pasa, sino la lectura que de ello hacemos. Estoy muy de acuerdo con esta idea. Una buena forma de ayudarnos a nosotros mismos en determinados momentos es buscar lo que de positivo hay en una situación. ¿De qué me servirá? ¿Qué voy a aprender de esto? ¿En qué me puede mejorar? ¿Qué nuevas perspectivas me ofrece? Y todas aquellas preguntas que queramos añadir y que nos faciliten entender la situación y sacarle el máximo partido posible, o lo que para mi es lo mismo, obtener todas las enseñanzas posibles que me permitan crecer como persona.

Esto no es nada fácil, desde luego, y requiere una buena dosis de auto-exigencia. Pero como casi siempre, la alternativa más sencilla en estos casos, la queja, las excusas, el pensar que el mundo ve en nosotros un objetivo al que molestar... no es nada constructiva. Eso sí, nos puede servir para eludir responsabilidades y no hacer nada. 

Lo primero nos lleva a la acción, lo segundo al inmovilismo y a pensar que las riendas de nuestra vida son llevadas por otros.


sábado, 11 de septiembre de 2010

No tengo tiempo

¿Cuántas veces nos decimos esto para justificar nuestra inacción?

¿A qué nos dedicamos a lo largo del día?

¿Cuántos momentos poco provechosos nos acompañan?

Si nos paramos a pensar un instante, seremos capaces de descubrir que en el fondo, lo que realmente nos ocurre es que llenamos nuestro tiempo con actividades en las que nos exigimos poco a nosotros mismos. La pereza y la comodidad nos vencen y lo peor es que señalamos la falta de tiempo como el chivo expiatorio culpable de nuestros males.

¿No podemos dedicarnos unos minutos a parar, respirar hondo y pensar en gestionar mejor nuestro día a día?

Desarrollemos nuestro sentido de la autocrítica y la responsabilidad. Sólo nosotros decidimos cuánto tiempo nos dedicamos. Pensemos en quienes somos, en lo que deseamos, en nuestras prioridades. Y actuemos. Sólo haciendo comprobaremos que la falta de tiempo es sólo una excusa, un calmante para nuestra conciencia.

¡Pruébalo! ¡Busca y encuentra tu tiempo!