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lunes, 5 de diciembre de 2011

Precariedad laboral: cómo desperdiciar talento

Evolución de la tasa de desempleo en España

Acabo de leer un post que pone de manifiesto uno de los graves problemas que afectan al mercado laboral de nuestro país: la temporalidad. 

Y es que este tipo de contratos son los que se usan mayoritariamente por las empresas, especialmente en tiempos de crisis, para poder ajustar sus plantillas a las condiciones de mercado de la forma más flexible posible. Un dato a mi juicio escalofriante es que sólo en torno al 10% de los contratos que se firman son indefinidos y sólo un 1% de los temporales lo fueron por más de un año.

Parece que uno de los factores que influyen en esto puede ser el elevado coste de despido que existe en nuestro país, que dobla la media europea. Pero curiosamente en Alemania, donde el desempleo es menos de la mitad que en España, el coste por despido es aún mayor. Quizás haya pues alguna variable más que explique qué pasa en nuestro país. Y es aquí donde la cosa se pone más interesante, ya que entra en juego la rigidez o flexibilidad laboral. Este concepto engloba más aspectos que el coste del despido: la dificultad para contratar, la rigidez de los horarios de trabajo, la dificultad de despido y las semanas de indemnización por despido. Si a lo anterior sumamos las dificultades para montar un negocio en nuestro país (en tiempo y en coste), tenemos un conjunto de variables que nos permiten explicar mejor porqué la tasa de desempleo dobla la media de los países de la OCDE.

Abaratar los costes del despido no es la panacea para reducir el desempleo. Sólo actuando en el conjunto de las variables anteriores será posible mejorar nuestro mercado laboral:

  • Reducir los trámites para montar una empresa, el número de días, así como el coste inicial que ésto conlleva.
  • Flexibilizar los horarios y adecuarlos a las condiciones del mercado
  • Introducir un contrato laboral indefinido único que termine con la clara dualidad de nuestro mercado laboral y que los días de indemnización vayan aumentando de forma progresiva en el tiempo y que vayan en una "bolsa con el trabajador" para evitar el inmovilismo que también nos afecta y que perjudica nuestra competitividad.
  • En definitiva, conseguir que los empresarios puedan contratar y despedir con facilidad sin que el trabajador se sienta protegido y se ponga el acento en su formación continua (políticas activas de empleo).

Medidas que en cualquier caso necesitan de algo fundamental en todos nosotros: un cambio de mentalidad sin el que no dejaremos de estar en el pozo donde ahora nos encontramos.

martes, 28 de septiembre de 2010

El fin de una era


Vivimos el fin de la era industrial. Al menos en el mundo occidental que conocemos.

Tal vez no nos demos cuenta pero es así. Sólo hay que mirar a nuestro alrededor. Cada vez son menos los trabajos donde lo importante es el coste de los factores productivos. Y aquellos trabajos donde ésto es un elemento importante se deslocalizan. La ventaja comparativa es así. Y en este proceso de cambio se abre un amplio abanico de oportunidades.

Actualmente podemos disfrutar de la capacidad de crear prácticamente a coste cero. El talento, las ideas pueden ser aplicadas y puestas en práctica como nunca antes había ocurrido. Pasamos de la era del capital a la era del conocimiento, del talento.

El desarrollo de las tecnologías de la información ha favorecido este proceso. Una frase de Funky business lo expresa con claridad: "El talento hace bailar al capital". Y hoy en día todos somos poseedores de talento. Todos tenemos una enorme capacidad creadora esperando salir.

Ante esto hay dos opciones:
  • Aprovechar las nuevas oportunidades y prepararnos para ellas.
  • Quedarnos de brazos cruzados a la espera de que nuestro sector no sea el próximo afectado por una crisis.
¿Cuál eliges?